Acertar con el regalo de un modelista, sin ver su estantería de proyectos a medias, es casi una lotería: el kit que tienes en la mano puede estar ya en su armario y la pintura que te parece obvia puede no ser la que usa. La tarjeta regalo se salta ese problema, porque la elección del artículo queda en manos de quien la recibe. Se puede destinar a cualquier rama del catálogo, de los kits y las piezas de mejora a las pinturas, las herramientas y los libros. Las condiciones y la validez figuran en la ficha de cada tarjeta.
Sobre todo a quien lleva tiempo montando, porque tiene costumbres muy formadas y, en casa, una reserva de proyectos empezados. Vale igual para quien acaba de empezar y todavía no sabes por dónde va a tirar: a uno le atrapan los vehículos militares, a otro la aviación o el naval, y cada rama pide un equipo distinto. También resuelve el caso en el que conoces el presupuesto y no el deseo.
Si prefieres elegir tú el regalo y no sabes por dónde empezar, pasa primero por Novedades: por lo que va entrando en la oferta se intuye bastante bien en qué anda metida la persona a la que quieres regalar.