Esculpir es modelar con masa: el trabajo en el que das forma al detalle que falta con tu propia mano, en lugar de buscarlo dentro de una caja. En esta categoría tienes masillas epoxi bicomponentes, masas que curan con luz ultravioleta, espátulas metálicas y gubias de modelar, pinceles de silicona para alisar la superficie, armazones de alambre que hacen de esqueleto interior de una figura e incluso material para sacar moldes. Más abajo repasamos en qué se diferencian unas masas de otras y qué herramientas van con cada una.
Esculpir es añadir volumen con una masa maleable, y sobre una maqueta aparece en tres situaciones. La primera es la reparación: un canto roto, una tapa que falta, un fuselaje que no casa. La segunda es completar un detalle que la caja no trae, como una lona, una capa de barro o el pliegue de una manga en una figura. La tercera es construir desde cero, solo con masa y un refuerzo de alambre.
Del masillado corriente se diferencia en que aquí la masa se trabaja antes de endurecer, no se lija después. Por eso se le valoran otras propiedades: cuánto tiempo sigue siendo manejable y si se deja alisar hasta una transición limpia.
Las masas epoxi bicomponentes se mezclan a partes iguales y endurecen por reacción química, así que tienes una ventana de trabajo limitada, pero el resultado es firme y se lija y se corta bien. Las masas que curan con lámpara ultravioleta se quedan maleables todo el tiempo que quieras y endurecen a la orden en decenas de segundos, de modo que puedes apilar detalle sobre detalle sin esperas. Lo que decide, por tanto, es si la masa endurece al mezclar dos componentes o al recibir luz.
Las espátulas y las gubias metálicas hacen cantos vivos, surcos y remaches. Los pinceles de silicona, al contrario, extienden la masa y la alisan, porque la goma no se le pega como el metal. Los bruñidores de punta pulida sirven para el alisado final de una superficie.
A un volumen grande se le pone un esqueleto interior para que no ceda por su propio peso. Y cuando necesitas la misma pieza varias veces, lo sensato es pasar el original a un molde y a partir de ahí colar copias.
El esculpido está muy cerca del montaje de figuras, donde conocer el material se nota antes que en ningún otro sitio. Y la masa terminada, claro, todavía hay que pintarla.