Sin estos dos líquidos, la calca siempre se queda un poco pegada encima del modelo. El fijador mejora el agarre sobre el barniz y el ablandador reblandece la película, de modo que se mete en las líneas de panel, pasa por encima de los remaches y se adapta a una superficie curva. Una vez seca, ya no se distingue dónde acaba la pintura y dónde empieza la calca, y eso es justo lo que separa un montaje cuidado de una prisa de última hora. Más abajo tienes el orden correcto de los pasos y la explicación de por qué alrededor de los distintivos aparece ese halo plateado.
Una calca es una película transparente muy fina con el motivo impreso. Sobre una superficie brillante y perfectamente lisa se porta bien, pero en cuanto debajo hay una línea grabada, un remache o una curva, la película la salva por arriba y no llega a apoyarse. Queda entonces un halo que refleja la luz alrededor del motivo, el plateado que en inglés se llama silvering. En una fotografía se nota incluso más que en la vitrina.
Los dos líquidos atacan el problema por lados distintos. El fijador aumenta la adherencia y ayuda a que la película abrace el relieve. El ablandador la reblandece químicamente hasta que su propio peso y la tensión superficial la hunden en cada irregularidad; al secar se comporta como pintura impresa.
Las calcas se ponen sobre superficie brillante. Un barniz mate tiene una microestructura en la que queda aire atrapado, y el plateado aparece incluso haciéndolo todo bien. El mateado se deja para el final, por encima de los distintivos ya puestos.
Pon una gota de fijador en el sitio, desliza la calca desde el papel hasta el líquido y colócala. Saca el exceso y las burbujas con un bastoncillo húmedo, siempre del centro hacia los bordes. Solo entonces llega el ablandador, aplicado con pincel desde arriba. Es habitual que la película se arrugue y parezca arruinada: eso es normal y no hay que tocarla, al secar se alisa sola.
No todos son igual de agresivos. Los más fuertes resuelven películas rígidas y líneas profundas, pero con soportes muy finos existe el riesgo de que se deshagan. Si es la primera vez que usas uno, o la hoja tiene años, pruébalo en un borde que no vayas a llevar a la maqueta. En zonas muy movidas funciona mejor repetir varias pasadas suaves que cargar una sola vez con el fuerte.
Es una de esas parejas de botes cuyo efecto se ve a la primera, y conviene tenerla en la mesa antes de la primera pelea con una hoja de calcas.