La masilla aparece en tres momentos del montaje: cuando la junta del fuselaje no cierra del todo, cuando una pieza de resina llega con un hueco de molde y cuando hace falta volumen que la caja no trae. Según el caso conviene una familia u otra.
Las monocomponentes vienen listas para usar, se extienden como una pasta fina y encogen algo al evaporar el disolvente, así que se aplican en capas y se repasan. Las bicomponentes se mezclan en el momento, no encogen y permiten modelar, texturizar y mecanizar una vez curadas. En esta sección están ambas, además de pastas específicas para rellenar con cianoacrilato y masillas de modelado para escenografía.
El reparto es sencillo: monocomponentes para juntas, arañazos y poros, y bicomponentes para reconstruir volumen, esculpir y rellenar huecos profundos sin que el relleno se hunda al secar.
Una capa gruesa de masilla monocomponente tarda en curar por dentro y se hunde al lijar días después. Dos capas finas con secado completo entre ellas dan un resultado estable y ahorran lijado.
Primero un grano medio para quitar el sobrante, después uno fino para igualar con el plástico de alrededor. Si pasas la uña por la zona y notas escalón, todavía no está.
Cualquier relleno borra las líneas de panel y los remaches de la zona, y eso no se nota hasta la imprimación. Cuenta con recuperarlos antes de pintar.
Limpia el útil con diluyentes antes de que la masilla endurezca, y repasa el pegado en pegamentos si la junta se abre en lugar de llenarse.