Real Colors es una paleta para quien monta con documentación delante. Los tonos llevan códigos de norma o la designación exacta del usuario, y van desde los colores de interior de cabina y estructura hasta los camuflajes nacionales y los grises de posguerra. Los botes de diecisiete mililitros dan para una maqueta corriente con margen.
Si no quieres deducir el color de una fotografía de época, que siempre lo falsea, esta gama es un punto de partida razonable. Debajo tienes cómo aprovecharla.
La fotografía de época es una fuente tramposa: la película desvía los colores, el material envejece y la iluminación hace el resto. Por eso conviene partir de la norma con la que la máquina se pintó de verdad, y el código del bote te lo permite. Cuenta, eso sí, con que los acabados variaban según fabricante y lote, así que la norma es un punto de partida y no una verdad cerrada.
Los tonos de interior se aplican al principio, antes de cerrar el fuselaje. Compensa oscurecerlos un poco en las sombras y aclararlos en los salientes, porque un interior cerrado queda plano si se pinta de un solo tono uniforme.
En superficies grandes, rebaja el color con el diluyente correspondiente y pulveriza en pasadas finas; el equipo está en aerografía. Si partes de una base más oscura hacia tonos más claros consigues una profundidad que sobrevive al envejecido.
Diecisiete mililitros aguantan una maqueta de escala media y algún proyecto más si diluyes. En escalas grandes y en barcos cuenta con un consumo mayor del tono base.
El destino principal de la gama son las maquetas de aviones y los helicópteros. El sistema completo de la marca está en AK interactive.