La esponja abrasiva hace algo que una lija plana no puede: adaptarse. Al apoyarla sobre un fuselaje, un capó o un casco, la espuma cede y el abrasivo sigue la curva en lugar de cortarla, así que la junta se iguala sin que el perfil pierda forma. En superficie curva es la herramienta correcta, y en superficie plana justo la equivocada.
Las hay en todos los formatos: láminas y hojas para recortar a medida, tacos y bloques, almohadillas flexibles y rígidas, discos autoadhesivos de 5 y 10 mm para herramienta rotativa, bloques de goma muy bastos para desbaste y esponjas de grano altísimo para el paso previo al pulido.