Un set de envejecido resuelve la parte más incómoda del proceso, que no es aplicar el producto sino decidir qué combina con qué. Son conjuntos cerrados en torno a un tema concreto: aviación de un periodo determinado, vehículos de un color base, barcos, tema de ciencia ficción o miniaturas de juego, con los tonos ya emparejados para que el filtro, el lavado, el pigmento y el efecto final funcionen juntos. Varias de las cajas incluyen además un cuaderno con el orden de aplicación paso a paso.
Abajo tienes qué suele traer un set, cuándo tiene sentido frente a comprar los productos uno a uno y cómo aprovecharlo después del primer modelo.
Depende del tema, pero el esquema se repite: uno o dos tonos de base para corregir el color, un lavado, un producto de polvo o tierra, algo para el desgaste y un efecto concreto, como óxido, hollín o combustible. Los conjuntos grandes llegan a más de veinte frascos y cubren un periodo entero; los pequeños se centran en un solo color base de vehículo y traen la media docena de productos que ese camuflaje necesita.
Es la forma de evitar el problema típico del principio: productos que no van juntos, bases incompatibles y seis tonos de marrón que no se distinguen. El set te da un camino cerrado, y la guía te dice en qué orden va cada paso, que es la información que más cuesta reunir leyendo por separado.
El otro caso en el que el set gana es el salto a un tema que no has hecho nunca. Un modelista acostumbrado a aviones que monta su primer vehículo de tierra necesita tonos de barro y polvo que no tiene, y un set temático le ahorra el trabajo de averiguar cuáles.
Si ya tienes la estantería llena de frascos, casi siempre te saldrá mejor completar lo que falta a piezas. Los sets repiten tonos básicos, y ahí el valor que aportan es la guía y la compatibilidad, no el contenido.
Si buscas un conjunto para empezar el modelo entero, con la maqueta y la pintura básica, están los kits con pinturas. Y el proceso completo, familia por familia, está en efectos y weathering.