La hoja es consumible y no una parte de la herramienta: esa es la idea que salva más piezas que cualquier otra. Un filo gastado hay que empujarlo, resbala y desgarra el plástico alrededor del corte. En la categoría hay cuchillas de recambio para bisturís y para cúters en las formas corrientes, hojas para sierras de modelismo con espesores de una, dos y tres décimas de milímetro, puntas intercambiables para herramientas de línea de panel y punzones de grabado de metal duro desde una décima de milímetro.
El filo se embota mucho antes de que el ojo lo note. El primer síntoma no es visible, es táctil: tienes que empujar. En ese momento la herramienta deja de cortar y empieza a empujar el material delante de sí, así que el plástico blanquea junto al surco y en el canto sale una rebaba. La segunda consecuencia es de seguridad, porque una hoja a la que empujas resbala en una dirección que no has previsto.
Las formas más corrientes son la punta fina para cortes delicados y detalle, la redondeada para cortar por arrastre, la de cincel y la de gancho para rebajar y seccionar la mazarota. Se venden en paquetes de varias unidades, porque el consumo es alto. Los mangos están en bisturís y en cúters y cuchillos.
Láminas finas de acero, en las sierras de modelismo del orden de una a tres décimas de milímetro. Cuanto más fina la hoja, más estrecha la vía y menos material pierdes. El paso del diente se elige por el material: más tupido para plástico y perfiles finos, más basto para resina y secciones gruesas. Las herramientas están en sierras.
Puntas pequeñas que se arrastran por la superficie y abren una línea de un ancho determinado. Van desde una décima de milímetro hacia arriba y son consumibles, porque la punta se embota. Los diámetros finos corresponden a las escalas pequeñas y los gruesos a las grandes. Enlazan con la sección de grabado y paneles.
Puntas para herramientas de línea de panel, pasadores de guía y otras piezas que se desgastan primero. Vale la pena tener un par en casa para que el trabajo no se pare a mitad del montaje.
Un filo usado nunca va suelto a la basura, sino a un recipiente cerrado. Guarda los nuevos en su envase original para que no se emboten entre sí ni cojan humedad. Y no intentes afilarlos: los filos de modelismo son tan delgados que al reafilarlos pierden la geometría y se portan peor que uno nuevo.
Si cortas sobre todo perfiles finos de plástico, echa también un ojo a alicates y tijeras, que ahorran filo.