Esta paleta no te pide elegir entre el pincel y la boquilla. La consistencia está planteada como un término medio que aguanta la aplicación a mano y también el pulverizado tras un ajuste ligero. Los tonos apuntan sobre todo al material terrestre: colores alemanes según RAL, verdes y marrones de protección soviéticos, caqui británico, verdes franceses, un verde español y arenas de desierto.
Para quien en un mismo vehículo hace las superficies con aerógrafo y los detalles a pincel, es una solución práctica.
Casi todo el mundo combina las dos formas de trabajo en la misma maqueta: las superficies grandes se pulverizan y el equipo, las herramientas y los accesorios pequeños se remata a mano. Tener dos botes distintos del mismo tono para eso es innecesario y encima arriesgado, porque los dos colores no siempre coinciden del todo. Esta gama resuelve ambas cosas con una sola pintura.
Aplícala en su consistencia original y suavízala en la paleta con una gota de agua o de diluyente. Dos capas finas quedan más regulares que una gruesa. La herramienta adecuada la eliges en pinceles.
Para pulverizar, rebájala hasta una consistencia parecida a la de la leche con el diluyente correspondiente y trabaja a presión baja. El equipo está en aerografía.
Los códigos del nombre remiten a las normas con las que el material se pintaba realmente. Los acabados históricos variaban según fabricante y desgaste, así que en superficies grandes conviene aclarar un poco el tono base para que la maqueta no quede plana; el resto lo aportan los productos de envejecido.
El objetivo principal son los vehículos militares, aunque parte de los tonos RAL se aprovechan igual en maquetas de coches, sobre todo en utilitarios y vehículos de servicio. Compón la paleta según lo que montes y no según el número de botes de la gama.