Un kit de automóvil se reparte en carrocería, bastidor con motor, interior, ruedas y las piezas transparentes de lunas y faros. Frente a un avión o un blindado, el efecto que se busca es distinto: superficie pulida, molduras cromadas y neumáticos con dibujo creíble. Montar coches enseña a lijar con paciencia, a trabajar la masilla y a pintar en capas finas, tres habilidades que luego agradecerás en cualquier otra maqueta.
Los monoplazas tienen rama propia en maquetas de Fórmula 1; las cabezas tractoras y los remolques están en maquetas de camiones, la maquinaria agrícola en tractores y maquinaria agrícola, y las excavadoras, los vehículos de bomberos y los autobuses en vehículos civiles. El resto de la sección son turismos de todas las épocas.
Las cajas de iniciación llevan dentro pinturas básicas, pegamento y pincel, así que puedes empezar sin preparar nada más. Un kit normal da por hecho que ya tienes el taller montado. Las ediciones más completas añaden fotograbado, placas metálicas o máscaras pre-cortadas para las lunas, es decir, piezas que de otro modo tendrías que buscar una por una.
El resultado lo decide la pintura: el tono correcto de la gama de pinturas de modelismo, una imprimación bien lijada y un barniz final convierten el plástico en chapa. Si dudas con un color, escríbenos y te ayudamos a elegirlo.