Las tintas de sombreado Deep Shade hacen la mitad del trabajo por su cuenta: se aplican sobre la pintura ya terminada, corren hacia los pliegues y los huecos del relieve y al secar dejan esa zona más oscura que las partes altas. Son transparentes, así que el tono de debajo se sigue leyendo y solo cambia su profundidad. Junto a los colores intensos —carmín, azul, verde oscuro, púrpura— hay un tono de piel, varios marrones sucios y un medium de la misma gama para diluir sin perder transparencia. Todos los botes son de 30 ml, porque esta técnica consiste en inundar la superficie, no en pincelar por encima. Más abajo tienes el método.
Un acrílico cubriente tapa lo que hay debajo. Una tinta de sombreado lleva a propósito poco pigmento y mucho aglutinante, de modo que el color base se sigue viendo y solo varía su oscuridad. Así se obtiene una sombra que respeta el color original. Frente a un lavado clásico, estas tintas están más saturadas, por lo que además de profundidad aportan tono: sombra azul sobre una armadura blanca, carmín sobre tela, verde sobre una piel orgánica.
El sombreado va siempre sobre la pintura terminada. En un mate muy absorbente la tinta se extiende en manchas, así que conviene cerrar antes la superficie con una capa fina de barniz satinado o brillante.
Carga bien el pincel y deja que la tinta entre sola en el relieve. Lo que quede en las zonas altas lo retiras con un pincel húmedo mientras la capa sigue fresca. Arrastrar la tinta de un lado a otro no sirve de nada: aquí trabajan la gravedad y la tensión superficial.
El medium de la propia gama aclara el tono sin quitarle transparencia y permite velar una superficie entera. El agua del grifo, en cambio, debilita el aglutinante y el brillo queda irregular al secar.
El resto de las gamas de AK interactive, de los acrílicos cubrientes a los metalizados, está en la categoría del fabricante.