Todo diorama empieza por el volumen, y el volumen se construye con material ligero y fácil de trabajar antes de que aparezca un solo hilo de hierba. Esta subcategoría reúne ese material: planchas de espuma de alta densidad de 350 × 250 mm en espesores de 3 a 18 mm, poliestireno extruido de 6, 10, 20 y 30 mm, espuma fenólica de tallar en formatos A4 y A5, planchas de obra de 195 × 295 mm y tableros para esculpir. Con unas pocas capas pegadas y un cúter se levanta un terraplén, una colina o un cráter en una tarde.
La segunda familia son las masas. Hay arcillas de modelar que no endurecen, en botes de 500 g y varios tonos, para pruebas y moldes; masas poliméricas que curan en el horno, en formatos de 55 y de 454 g, para piezas que deben quedarse duras; y masas específicas para sacar moldes. También hay planchas de corcho de grano fino, medio y grueso de 1 a 6 mm.