El escape de un motor de pistón está justo al lado de la cabina, a la vista de cualquiera que mire la maqueta, y la pieza del molde llega casi siempre con la boca cerrada y la pared gruesa. Un escape metálico corrige las dos cosas: la salida es realmente hueca, el canto queda fino y la superficie tiene una textura que agarra muy bien los pigmentos.
Los conjuntos se fabrican para un tipo y una versión de avión concretos, porque la forma del colector cambia con cada motor. Hay piezas obtenidas por electroformado, de pared muy fina, pensadas para sustituir directamente el escape inyectado.
Las referencias disponibles están en la serie de escapes en escala 1/48, donde la boca del tubo ya es lo bastante grande para apreciar la forma y la pared interior. El escape luce patinado, así que los efectos de envejecido son su complemento, y el resto del metal está en accesorios metálicos.