Los bustos ŘOP son bustos de resina en los que todo es pintura: ni escena, ni vehículo, solo el rostro, el cubrecabezas y un trozo de ropa. La producción de club tiene temas históricos y de retrato, de la figura militar al aviador polar.
Por eso el busto se usa a la vez como ejercicio y como pieza de vitrina: la superficie grande de la cara deja trabajar con los subtonos de la piel, con la barba y con el brillo del ojo de una manera que en una figura pequeña no es posible. Las piezas llegan sin montar y sin pintar, se pegan con cianoacrilato y antes de pintar piden el lavado del desmoldeante y una imprimación.
El formato más cercano dentro de la producción de club son las figuras ŘOP de 120 mm, y el resumen de todas las alturas está en figuras. Para el busto acabado va bien una peana de madera, que le da altura y lo separa del resto de la vitrina.