Las tractoras europeas apuestan por la cabina sobre el motor, con superficies amplias para la pintura y la rotulación; la selección cubre clásicos y generaciones modernas, incluidas ediciones de aire deportivo. La tradición americana aporta semirremolques de caja larga y camiones de reparto de los años cincuenta, con una gráfica de época muy agradecida. Capítulo propio merece el tractor australiano preparado para las rectas interminables del interior: el semirremolque no viene en su caja y se compra aparte.
La tractora sola es un proyecto de decenas de horas y entra sin problema en la vitrina; el conjunto completo es lo más espectacular, pero reclama casi setenta centímetros de estante. Los semirremolques sueltos permiten ampliar y recombinar la flota a tu ritmo.
Las cabinas angulosas de los clásicos perdonan pequeñas imperfecciones de pintura y aportan nostalgia; las tractoras modernas tienen curvas más complicadas, mucho cristal y parrillas finas, o sea más enmascarado y más limpieza.
Pinta la cabina como la carrocería de un deportivo: imprimación, capas finas de color y barniz brillante. Las piezas cromadas de parachoques y escapes se pegan con cianocrilato, para que la unión no dañe el metalizado.
Los camiones japoneses decorados están en escala 1/32 y la flota entera, en maquetas de camiones. Los turismos de la misma medida, para compartir vitrina, los tienes en coches en escala 1/24 y 1/25; ya solo queda decidir quién adelanta a quién en el estante.