Por qué no basta con agitar el bote
Dentro conviven partículas de pigmento pesadas y un aglutinante ligero. Tras unas semanas quietas se forma en el fondo un poso compacto que la agitación a mano no deshace: lo que remueves es solo la parte líquida de arriba. El resultado es una capa que no cubre, con un tono distinto del esperado y un comportamiento imprevisible al secar. La bola rompe ese poso mecánicamente.
Cómo elegir
Bolas según el material
Las de vidrio pesan menos, son químicamente neutras y valen para cualquier tipo de pintura. Las de acero inoxidable tienen más masa, así que mueven también pastas densas y el sedimento de las pinturas metalizadas, donde el pigmento metálico es el que más se asienta. Con dos o tres por bote basta; más solo resta capacidad.
Varillas y palitos
Las varillas de madera y los agitadores de plástico llegan donde la bola no puede: el vaso, la paleta o la mezcla de un tono propio. Para trabajos puntuales resultan prácticos porque se tiran sin tener que limpiar nada.
Agitadoras cuando hay volumen de trabajo
Si antes de cada sesión agitas a mano diez botes, una agitadora magnética o rotativa compensa. Hace el trabajo de forma regular y en bastante menos tiempo, además de descansarte la muñeca. Se agradece sobre todo con productos espesos y pastosos.
Con qué funciona mejor
Una pintura bien removida es la base de todo el trabajo con pinturas de modelismo, y más aún si va al aerógrafo, donde un grumo de pigmento tapona la boquilla al instante. El sitio en la mesa para la agitadora y los vasos lo ganas con la mesa del modelista.