Entre una cabina correcta y una cabina que impresiona suele haber un detalle: los cinturones. Los de microtela se comportan como la correa real, se doblan sobre el borde del asiento y se quedan con la caída que tú les das, mientras que el fotograbado se mantiene rígido y plano. Vienen con las costuras ya impresas y con las hebillas en fotograbado para montarlas aparte. Hay juegos pensados para aparatos concretos, de los cazas británicos y alemanes de la Segunda Guerra Mundial a los japoneses embarcados, y juegos genéricos por fuerza aérea y época.
La tira se corta por láser en un tejido muy fino y se comporta como una correa de verdad: la pasas por la hebilla, la doblas y se queda. La impresión, costuras incluidas, viene hecha de fábrica. En un asiento, que muchas veces es lo único que se ve bien dentro de una cabina cerrada, la diferencia entre una correa que cae y una lámina metálica tiesa es enorme. Además, la microtela aguanta que la dobles varias veces, así que puedes probar la colocación antes de pegar nada.
Un arnés fuera de escala canta al lado de la figura del piloto. La sección se divide en cinturones en escala 1/48, cinturones en escala 1/35, cinturones en escala 1/32 y cinturones en escala 1/24.
Para los cazas más conocidos hay juegos hechos a medida. Si montas un aparato poco habitual, tira de los juegos genéricos por fuerza aérea y periodo, que cubren familias enteras de aviones de la misma época.
Se desprenden las piezas de la lámina precortada, se pasan por las hebillas de fotograbado y se fijan con una gota de cianoacrilato. Lo único que de verdad importa es colocarlas como caerían de verdad: una correa sobre el respaldo y otra cayendo al suelo de la cabina cuentan una historia que el ojo reconoce enseguida.
Necesitarás pegamento de cianoacrilato y unas herramientas con pinzas de punta fina. El avión al que van los cinturones, en maquetas de aviones.