Esta parte del catálogo Alclad II trae tonos metálicos en bote, varios de ellos de 30 ml, que resuelven las tareas más frecuentes del modelo: magnesio, cobre y los metales quemados de escapes y zonas con carga térmica. Se aplican con aerógrafo en capas finas y su aspecto final depende sobre todo de lo lisa que esté la base, no del tono en sí. Dos de ellos resuelven el metal caliente y los otros dos aportan contraste sobre una chapa desnuda. Cómo trabajarlas y con qué completarlas, debajo del listado.
La composición de la lista responde a necesidades reales: los tubos de escape y las zonas calientes piden un metal quemado con transición violácea y azulada, mientras que un panel de magnesio o una conducción de cobre aportan contraste sobre un fuselaje metálico. El cobre y el magnesio sirven además para piezas pequeñas de motor y de equipo, de modo que con unos pocos tonos queda cubierta la mayoría de las superficies metálicas de una maqueta.
Las partículas metálicas no tapan ni un arañazo fino. Alisa la pieza y unifícala con una base de surfacers e imprimaciones: una base brillante lleva el resultado hacia el espejo, una mate hacia la chapa mate.
Pulveriza con aerografía desde algo más lejos y construye la cobertura poco a poco. Una capa gruesa deja una superficie con grano que ya no se arregla. El diluyente correcto y el limpiador del aerógrafo están en diluyentes y limpiadores; trabaja con el taller ventilado.
Una chapa real nunca tiene un brillo uniforme. Enmascara los paneles uno a uno y pulveriza cada cual un punto distinto, o con dos tonos metálicos diferentes: ese efecto no se consigue con un solo color.
Las demás familias metálicas, incluidas las pastas y las pulibles, están en metálicas.