Los tonos brillantes de la serie X sirven donde la superficie real también estaba lacada: carrocerías, cubiertas de faros, complementos con brillo y piezas metálicas. En formato de 10 ml tienes aquí colores cubrientes, transparentes para teñir piezas translúcidas y metalizados como la plata titanio o el bronce. El brillo es además requisito en cualquier zona que vaya a recibir calcas: solo sobre una superficie brillante la película de la calca desaparece de verdad dentro de la pintura.
El brillo no es solo una decisión estética. Una calca sobre mate casi siempre delata su película, porque entre las microrrugosidades queda aire atrapado. Por eso las zonas que van a llevar calcas se llevan antes a brillo, se pone la calca y al final se matiza el modelo entero. Los transparentes de color, en cambio, están para teñir piezas translúcidas, como un piloto trasero.
El brillo saca a la luz cada raya de lija y cada grano de polvo. Alisa y desengrasa la pieza antes de pintar y da capas finas. Para ajustar el grado de brillo final están los barnices.
Un transparente no cubre: tiñe. Aplícalo sobre plástico transparente limpio o sobre una base plateada, que da profundidad al faro. Varias capas finas dan un tono más uniforme que una sola gruesa.
Para aerógrafo, ajusta la pintura con su diluyente; a mano, usa un pincel de pelo liso y trabaja siempre en el mismo sentido. Una superficie brillante se tiende peor a mano que una mate, y de ahí que en carrocerías se recurra a pulverizar.
El destino más frecuente de estos tonos son los coches y la Fórmula 1, donde la calidad del brillo decide la impresión que da el modelo terminado.