Las varillas redondas de madera dura cubren todo lo que en la maqueta es cilíndrico: mástiles y vergas, pies derechos y pilares, ejes, mangos, estacas de valla y elementos de escena. En el listado hay diámetros finos de 2 y 4 mm, que llegan en paquete de varias piezas de 250 mm, y varillas gruesas de haya de 12 y 13 mm en largo de 400 mm. La madera dura aguanta carga sin ganar peso y, a diferencia del metal o del plástico, se deja lijar en cónico continuo.
Un mástil real se afina hacia arriba, y eso en una varilla de madera se consigue girando la pieza entre los dedos mientras la lija avanza en el sentido de la fibra. El segundo motivo es la propia veta: barnizada sin pintar, la varilla sigue leyendo como madera, lo que viene bien en vigas, estacas y piezas de cubierta.
Los diámetros de 2 mm valen para vergas, balaustres y soportes pequeños. Los de 4 mm son ya mástil de un modelo naval modesto o elemento portante de una estructura. Las varillas de 12 y 13 mm no son material de detalle: con ellas se hacen columnas de peanas, soportes y piezas grandes de escenografía.
Para el cónico, lleva la lija a lo largo y nunca a través, y comprueba de vez en cuando que el afinado es simétrico mirando la pieza a contraluz. Pasa del grano grueso al fino sin saltos; una faceta plana se nota enseguida en una verga. Tienes los abrasivos en lijas y limas.
La broca resbala sobre la cara curva, así que marca primero un punto con la punta de la cuchilla y perfora después; los útiles están en taladrado y fresado. Para las uniones sirve la cola blanca o el cianoacrilato. Si la pieza es de sección cuadrada, el camino son los listones de haya, y el resto de las especies y formatos está en maderas.
Mástiles, vergas y botalones son el motivo más frecuente para comprar varilla: si tu proyecto va por ahí, continúa en maquetas de barcos.