Las piezas más pequeñas con detalle de verdad están en la escala 1/144. Un carro de seis metros mide aquí poco más de 4 cm y aun así se distingue el tipo de tren de rodaje y el armamento, y los tractores de remolque y los equipos de arranque encajan a la perfección junto a los aviones del mismo tamaño.
El surtido va de los camiones y arrancadores de la Segunda Guerra Mundial a los vehículos de reconocimiento, los transportes blindados y los sistemas de misiles actuales, con algún aparato de la Primera Guerra Mundial y equipo de aeródromo civil por medio. Muchas de estas piezas se fabrican en resina o impresión 3D, y conviene tratarlas en consecuencia.
A esta escala desaparece el concepto de subconjunto: la mayoría de los vehículos se resuelven en pocas piezas, a veces en una sola. El trabajo se desplaza al acabado, porque lo que define la pieza es el contraste entre el color base y las sombras, no el número de elementos pegados. Un juego de pinzas finas, una hoja nueva y buena luz valen aquí más que cualquier herramienta cara.
Lava las piezas de resina e impresión antes de pintar y retira con cuidado los restos de soporte. Imprimar es obligatorio: sin imprimación el color se desprende al primer roce.
Color base muy diluido, lavado oscuro en las juntas y un toque de pincel seco. Si cargas la mano, el vehículo pierde la poca definición que tiene.
Para comparar con el resto de formatos, vuelve a maquetas de vehículos militares.