Una columna entera en una sola balda: eso es lo que permiten las maquetas de vehículos militares a escala 1/72. Un carro de seis metros y medio mide aquí poco más de 9 cm y ocupa en la estantería alrededor de una cuarta parte de lo que ocuparía en 1/35, así que en vez de una pieza puedes plantearte una sección completa.
El catálogo cubre carros de combate, semiorugas, blindados de ruedas, camiones y artillería desde la Primera Guerra Mundial hasta hoy, y hay sitio incluso para piezas de artillería anteriores, como un cañón de ánima lisa de la época napoleónica. El montaje se resuelve en unas pocas sesiones, lo que convierte esta escala en la favorita de quien quiere ver avanzar la colección.
Gana en espacio, en tiempo y en posibilidades de composición: un diorama con varios vehículos es viable sin ocupar media habitación. A cambio, pide limpieza. A esta escala un exceso de pegamento, una capa de pintura gruesa o una calca mal asentada se ven de inmediato, porque el ojo compara la pieza con su propio tamaño.
Diluye más de lo que harías en 1/35 y da varias manos. Una imprimación gruesa borra el relieve de los paneles y después no hay lavado que lo recupere.
La suciedad también va a escala: el mismo chorretón que funciona en un carro de 20 cm resulta enorme en uno de 9. Trabaja con pigmento muy diluido y retira más de lo que pones.
Si vas a montar varios vehículos, mantén un criterio único de color y de desgaste entre ellos. Una columna solo parece una columna si todas sus máquinas han pasado por el mismo barro.
Muy cerca en tamaño está la escala 1/76, con la que esta convive sin problema en la misma vitrina.