Mecha Color es la serie de Vallejo desarrollada para quien monta máquinas robóticas y de ciencia ficción. La mayor parte son tonos mates cubrientes —blancos, grises, verdes, azules, marrones, un tono de piel— y a su lado hay un grupo metálico notablemente detallado: acero claro y oscuro, gunmetal, bronce, cobre, oro viejo y oro puro, más un verde, un azul y un rojo metalizados, varios fluorescentes y dos lavados de óxido ya preparados. Cómo combinarlos para que el panelado no quede plano y el metal parezca metal, a continuación.
Mecha Color apunta a construcciones cuya superficie está troceada en decenas de paneles, cubiertas y elementos hidráulicos: máquinas robóticas, vehículos de ciencia ficción, miniaturas grandes de juego. De ahí que el pigmento esté molido muy fino, para poder pintar caras pequeñas sin ahogar el detalle, y que el grupo metálico sea tan variado. En lugar de una plata universal hay varios grados de acero en versión brillante y mate, con bronce, cobre y dos oros al lado.
Una máquina queda mejor cuando el metal no es uniforme. Los bastidores y la hidráulica aceptan un gunmetal oscuro; los pernos móviles, un acero claro; los elementos decorativos, oro o bronce. La diferencia entre la versión brillante y la mate del mismo tono es la forma más simple de separar dos partes vecinas sin dibujar una línea. Basta decidir antes qué superficies son blindaje y cuáles mecánica, y mantenerlo en todo el modelo.
Los pigmentos metálicos se asientan en la superficie y subrayan cualquier arañazo de lija. Antes de aplicarlos, sella la pieza con surfacers e imprimaciones, mejor en tono oscuro: una base oscura aumenta la profundidad del metal y perdona una cobertura algo justa.
La serie incluye dos lavados de óxido que se ponen sobre el metal acabado y corren solos hacia las juntas. Si quieres ir más lejos, continúa en efectos y weathering, de donde salen el polvo, los óleos y los rastros de fluido derramado.
El resto del catálogo del fabricante, con las series mates para vehículos históricos, está en Vallejo.