Los óleos de modelismo parten del mismo principio que los óleos de bellas artes: el pigmento va disuelto en aceite, el aceite seca despacio y eso te regala horas para trabajar una transición. Es justo lo que hace falta al envejecer, al sombrear una figura y al provocar escurridos.
El catálogo incluye tubos sueltos y juegos temáticos, por ejemplo para madera y cuero, para dioramas, para efectos navales o para modelos de fantasía. Debajo tienes las tres formas en que un óleo se usa sobre una maqueta.
Un acrílico seca antes de que llegues a difuminar la transición. El óleo te da un margen de horas, así que puedes ir suavizando la sombra de un pliegue hasta que quede como querías. La segunda cualidad es la transparencia: una veladura al óleo cambia el tono de la base sin taparla, de modo que el grabado sigue leyéndose.
Pon un punto de color sobre la superficie, déjalo reposar un momento y arrástralo con un pincel limpio en la dirección en la que correría el agua. Así aparecen las manchas bajo los desagües y las marcas de lluvia. Las versiones ya preparadas del mismo efecto están en lavados y en oilbrushers.
Sobre piel y tejido el óleo consigue transiciones que a pincel con acrílico salen a muy poca gente. Trabaja con el pincel casi seco y construye el volumen poco a poco. Las piezas para practicar están en figuras.
Una veladura muy diluida sobre la maqueta entera unifica el acabado y le quita el aspecto de plástico recién pintado. A ese paso se le llama filtro, y los productos ya listos están entre los filtros de envejecido.
El resto de familias, de las acrílicas a las metalizadas, está en pinturas de modelismo. Donde más óleo vas a gastar es en los vehículos militares, ahí el envejecido es buena parte del resultado.