Hay retoques que no compensan montar el aerógrafo: un marco cromado, el borde de un retrovisor, un tubo de escape de cobre viejo, una línea de panel que se quedó sin marcar. El rotulador resuelve eso en segundos y con la mano apoyada.
En esta categoría hay rotuladores de cromo líquido en varios anchos de punta, que dan un reflejo metálico muy distinto al de la pintura plateada corriente; rotuladores de tinta metálica en tonos de cobre y bronce envejecido; rotuladores de pintura para retoques de color; y rotuladores de patinado para sombrear paneles y rebajes. Todos se aplican directamente sobre la superficie ya pintada.
Es la aplicación donde más se nota la diferencia. La tinta se asienta en una capa muy lisa y refleja de verdad, cosa que un plateado convencional no consigue. Funciona mejor sobre una base lisa y brillante; sobre mate se apaga.
Cobre, bronce envejecido y colores planos para repasar cantos, marcos y piezas pequeñas sin enmascarar nada alrededor.
Marcan la línea de panel y los rebajes con un trazo controlado. Es la vía rápida cuando no quieres preparar un lavado líquido para cuatro detalles.
Para superficies grandes sigue compensando la pintura aplicada con aerógrafo.