Si el modelismo aeronáutico tiene una escala de referencia, es esta. Un caza monomotor mide alrededor de 15 cm de envergadura en 1/72, de manera que en una sola balda cabe una escuadrilla completa, y el catálogo es sencillamente el más amplio que vas a encontrar: biplanos entelados, cazas y bombarderos de la Segunda Guerra Mundial, reactores de la guerra fría, aparatos civiles y rarezas que no se moldean en ninguna otra escala. Hay kits muy sencillos y ediciones completas con fotograbado en caja. Abajo te explicamos cómo escoger y qué añadirle.
Nació como compromiso entre tamaño y detalle y ahí sigue: es la escala con más referencias de todo el catálogo de aviación y la única en la que puedes coleccionar en serio sin quedarte sin sitio. Montar la evolución completa de un mismo caza, o todos los aparatos de un frente concreto, solo sale a cuenta aquí, porque los diez modelos siguen cabiendo donde en 1/32 cabría uno. Verás también mucha producción centroeuropea de tipos poco habituales: entrenadores, aviones de enlace y prototipos que nadie más moldea.
Para empezar, un kit de pocas piezas y camuflaje claro. Si ya tienes callo, busca las ediciones completas, que traen el fotograbado y las máscaras dentro, y las cajas dobles con dos aparatos para montar la misma unidad en dos versiones.
Un monomotor ronda los 12-16 cm de envergadura y un bimotor mediano se queda entre 23 y 31 cm. Una colección respetable vive en un par de baldas, algo impensable en escalas mayores.
Lo normal son los bebederos de plástico, las piezas transparentes y la hoja de calcas. Máscaras, fotograbados o figuras de piloto suelen ir aparte en las ediciones básicas, así que conviene mirar el contenido antes de pedir.
Para el acabado, pinturas y pinceles finos, que a esta escala la mitad del trabajo es pulso. Y si en algún momento quieres el mismo avión con el doble de detalle, lo tienes en los aviones en escala 1/48.