La escala 1/2000 está pensada para una cosa concreta: tener delante una escuadra entera en vez de un solo casco. Un portaaviones moderno se queda en unos 16 cm y un acorazado de la Segunda Guerra Mundial ronda los 11 cm, así que en una balda corriente navegan varias unidades en formación y aún sobra sitio.
Aquí conviven conjuntos de flota, con varias siluetas en la misma caja, y unidades sueltas de gran porte; alguna referencia llega incluso ya montada, lista para la vitrina. El montaje es corto: pocas piezas, superestructuras resumidas y casi todo el trabajo concentrado en el pincel fino y en una línea de flotación limpia.
A esta escala el detalle deja de venir de las piezas y empieza a venir de la pintura. Las torres, los mástiles y las grúas llegan resumidos en pocos bloques, y lo que distingue una maqueta bien resuelta es el contraste entre la cubierta, el costado y la obra viva, más una línea de flotación recta. Es un trabajo de pulso corto que se termina en una tarde, no en un invierno.
Los conjuntos de flota reúnen varias unidades de una misma escuadra, de modo que puedes montar un grupo de combate con su portaaviones y sus escoltas sin perseguir referencias sueltas. Es la forma más directa de explicar visualmente por qué una escuadra se despliega como se despliega: a 1/2000 la distancia entre buques cabe sobre una peana.
Al bajar de 1/1000 a 1/2000 la eslora se queda en la mitad, pero la superficie ocupada se reduce a la cuarta parte, porque va con el cuadrado. En la práctica significa cuatro buques donde antes cabía uno. A cambio renuncias a los fotograbados: a esta escala no hay barandillas ni escalas que merezcan la pena, y el añadido habitual es un mástil estirado con hilo fino.
Si vienes de otra rama del modelismo y quieres ver cómo se reparte el catálogo naval por tamaños, empieza por el índice de maquetas de barcos y baja desde ahí.