Durante décadas 1/600 fue la escala de referencia de la Royal Navy en plástico, y eso se nota en el contenido: acorazados, portaaviones y cruceros británicos de la Segunda Guerra Mundial conviven con un par de unidades alemanas, un portaaviones nuclear estadounidense y el trasatlántico más conocido del mundo. Un casco de 262 metros reales se queda en unos 44 cm y un crucero de 187, en 31.
Son kits de montaje rápido, con casco completo, cubierta de una pieza y superestructuras resueltas en pocos bloques. Permiten tener una escuadra entera coherente en una sola vitrina, algo que a escalas mayores resulta impensable.
La gracia de 1/600 es poder alinear seis u ocho buques de la misma flota y ver cómo evolucionó su diseño: la popa de crucero, la disposición de las torres, el salto de los acorazados de entreguerras a los portaaviones de posguerra. A 44 cm por unidad grande y unos 30 por crucero, una escuadra ocupa lo que en 1/350 ocupa un solo barco.
Buena parte de estos kits tiene muchos años, así que el relieve de cubierta está exagerado y las barandillas, si vienen, son macizas. Dos trabajos rápidos mejoran mucho el resultado: lijar la tablazón sobredimensionada y sustituir los pasamanos por fotograbado. El tercero es rellenar la junta del casco, siempre visible a lo largo de la quilla.
Existen cubiertas de chapa de madera cortadas para este tamaño, que resuelven en un paso el aspecto de la cubierta principal. Las barandillas y escalas se toman de juegos generales, y las antenas se rehacen con hilo, que a 44 cm de casco se ve recto y limpio mientras el plástico se comba.
Un buque a 1/600 pide moderación: un lavado oscuro muy diluido en los costados, algún reguero de óxido bajo los escobenes y poco más. El exceso de efecto a esta escala se lee como suciedad, no como uso.
Todas las escalas de la rama, ordenadas por tamaño, están en maquetas de barcos.