Las piezas que no caben en ninguna de las familias grandes acaban aquí, y son justo las que rematan un avión o una escena de pista: escalerillas de acceso para cazas a reacción, tubos de pitot torneados, luces de posición transparentes, hélices sueltas, banderolas de aviso para las tomas y algún caballete de madera para apoyar el aparato. Son detalles pequeños, pero son los que hacen que el modelo parezca un avión en servicio y no una maqueta sobre una balda.