Entre todas las escalas, el 1/48 es donde una pata metálica se amortiza en trabajo: el modelo ya tiene masa suficiente para que el plástico ceda a medio plazo, pero las piezas son todavía manejables sin lupa. Las patas en metal de esta escala mantienen la altura y la inclinación del tren durante años en la vitrina.
Aquí hay conjuntos para cazas de la Segunda Guerra Mundial y para reactores embarcados posteriores, cada uno reproducido con la geometría de un aparato concreto y, muchas veces, de un molde determinado. Se pegan con cianoacrilato y conviene imprimirlas antes de pintar, porque sobre el metal desnudo el color no agarra.
Para elegir el modelo base, mira los aviones en escala 1/48. El resto de escalas se agrupa en trenes de aterrizaje metálicos, y el interior del pozo de tren se detalla con los fotograbados en 1/48.